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lunes, 20 de marzo de 2017

Kong: La isla Calavera



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Kong: La Isla Calavera
(Kong: Skull Island)
(2017)
Director: Jordan Vogt-Roberts.
Guión  : Dan Gilroy, Max Borenstein, Derek Connolly, John Gatins.

Tom Hiddleston.

Brie Larson.
Samuel L. Jackson.
John Goodman.
John C. Reilly.
Jason Mitchell.
Shea Whigham.
Thomas Mann.


Unos científicos, acompañados por militares, se disponen a hacer un estudio geológico en una isla, hasta ahora, desconocida...



¡Hola!

La sombra de King Kong es alargada. Y grande. Tanto que, en esta peli que hoy os traigo, nos vamos a meter de lleno en la Isla Calavera (o Skull Island, sime pongo en plan bilingüe), que es el lugar donde el simio vive. Y... ¿por qué?

Pues ahí está uno de los atractivos de esta cinta. No es un remake. Tampoco una precuela. Y, tampoco, una secuela. ¿Qué es? Pues yo lo definiría algo así como una peli de aventuras que coge un personaje conocido y nos cuenta nuevas cosas sobre él como si ninguna de las pelis anteriores hubiera existido


Resultado de imagen de kong skull islandDicho esto, vamos a la historia. Hay que ser claro: sin un científico te plantea ir a una isla perdida cuya existencia nadie conoce solo para explorarla desde un punto de vista geológico, huye. Y esta es la premisa de la trama: ir a esa isla, la que da el nombre a la peli, y ser testigos de las vicisitudes de los desgraciados que no tienen otra cosa que hacer que seguir al buen científico. Porque, como podéis pensar, la islita es de todo menos idílica ya que está repleta de monstruos de todo tipo. Y todos gigantescos: las arañas, los pulpos, los cuasi-saurios y, cómo no, los gorilas. Por eso, la trama no puede ser de lo más sencilla, y lo digo como halago: ir a esa isla y tratar de sobrevivir en ella y que el espectador disfrute con ello. Yo no pido nada más siempre que las cosas se cuentan bien y, aquí, lo hacen.

Resultado de imagen de kong skull islandY esto me lleva a otro punto a favor: el ritmo frenético que tiene la cinta y que hace que, sin duda, claves los ojos en ella durante todo el metraje. Aquí los protas las van a pasar canutas (que es lo divertido y por lo que pagas la entrada) Por eso, raro es el momento en el que no pase nada o algo no se coma a alguien. La peli en eso es directa y te deja las cosas bien claritas desde la escena inicial en la que, desde ya, vemos a Kong en toda su gloria: esta es una película de monstruos a la antigua usanza y no se van a escatimar en medios para demostrarlo.

Por eso, otra de las cosas que me han gustado mucho es el regusto que tiene a peli clásica. Aquí hay buenos, malos y monstruos. Y, ojo, que los últimos no tienen por qué coincidir con los segundos (intento afanoso, claro y evidente de evitar el spoiler) Por eso no hay que quebrarse mucho la cabeza ni el guión se para a lanzar explicaciones científicas y aburridas que den razones lógicas a lo que estamos viendo en pantalla. Es más, creo que solo hay una explicación (la que da John Goodman) y lo hace rapidito y sin tapujos porque, para ser sincero, uno no paga la entrada para ver un documental, sino para disfrutar con el festín de monstruos gigantescos que se ponga por delante.

Resultado de imagen de kong skull island marlowPero no solo de monstruos vive el hombre ni se nutre un guión. Este se las apaña para poner aquí y allí detallitos que enriquecen la historia y hacen que haya ciertos momentos de calma, aunque estos duren poco. Ahí está, por ejemplo, el tema del soldado Chapman, que pone el toquecito dramático por aquello, supongo, de intentar enternecer al personal. Luego, el más evidente, el humor que destila en ciertos momentos. Ojo, que no son situaciones para partirte el pecho de la risa pero ahí están y bien quedan. Los más destacados, claro, son los diálogos entre Mills y Cole o, los más evidentes, casi todo lo que Marlow suelta por la boca. Lógico si, después de veintitantos años, puedes hablar tu idioma con gente que, además, te comprende. Esos momentos llenos de monstruos, aventura, tensión, drama y humor están muy bien llevados y hacen que el conjunto tenga un aire más que equilibrado que, al menos a este servidor, le parece que queda muy bien.

Resultado de imagen de kong skull islandPaso a los efectos. ¿Qué se puede decir? Solo una cosa: ILM, es decir, Industrial Light And Magic. Con eso os digo todo. Perfectos, clavados, impresionantes. Las criaturas que pululan por la Isla Calavera resultan brutalmente reales, ya sean en forma de araña gigante, de bicho palo descomunal o e reptil con mala baba. Pero, sin duda, la matrícula se la lleva el propio Kong. Decir increíble es quedarse poco. Para empezar, creo que lo han hecho  mucho más grande que en la versión de Peter Jackson. Pero la expresión, el pelo, las babas, el movimiento... Todo está tan bien hecho que uno se olvida que eso se haya hecho en la pantalla de un ordenador. Pero, lo que sin duda me ha gustado mucho acerca del animalito, es que se han basado de manera directa y descarada en el Kong de la peli de 1933. Si alguno sois fan de esta, como el que aquí escribe, lo habréis notado desde el primer momento. En la de Jackson se le mostró como un simio grande; normal y corriente de aspecto, pero grande. Aquí no. Kong camina derecho, es gigantesco y es un clon del de la peli clásica, un flechazo directo a los más fans del personaje y, para mí, puntazo a favor.



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Voy con los actores. Para mí cumplen en su justa medida. Veamos, Tom Hiddleston resulta casi irreconocible sin los atuendos de Loki. A mí me ha parecido un poco soso pero es que su personaje es así. Brie Larson haciendo de Weaver cumple; es la cara femenina del grupo pero, también, resulta valiente y arrojada. Menos mal que (spoiler) han evitado poner el romance tonto y tópico que se veía venir.  Samuel L. Jackson lo hace muy bien como Packard, a medio camino entre héroe inicial y chiflado e imbécil al final. John C. Reilly como Marlow es el punto cómico de la peli, una especie de alivio entre tanta tensión y dentellada. El resto, como podéis imaginar, secundan a estos principales en mayor o menor medida.



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Ahí donde le veis, Hiddleston luce tupé durante toda la peli y no se despeina jamás.


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Este, por lo menos, se pone un gorro de vez en cuando.


Antes de terminar, una reflexión: ¿por qué usar a Kong? Sin duda, el reclamo y al garra del personaje sigue intacta, eso está claro pero, ¿no hubiera resultado más original coger esta historia, tal como está, y usar otro monstruo, uno inventado? Quiero decir, en lugar de hacer una peli relacionada con King Kong, hubiera salido una cinta de aventuras y monstruos muy original. Es solo una teoría mía... Está claro que en Hollywood quieren ir a lo seguro y King Kong es un reclamo seguro para atraer a la gente a los cines.

Pues esto es todo. Desde luego que la recomiendo. Es el vehículo perfecto para pasar un rato muy agradable y dejarte perder en mitad de una peli llena de aventuras, acción y toneladas de monstruos; la excusa perfecta para pasar la tarde y, por un ratito, olvidarte de todo. Eso sí, vedla en el cine; resulta espectacular. Y añado un consejo: borrad de vuestra mente lo mucho o poco que creéis saber acerca del personaje. Os irá mucho mejor, ya lo veréis.

Por cierto, puede que esta no sea una peli de Marvel pero, haceros un favor y, a pesar de que la gente se vaya o de que enciendan las luces (de lo cual yo puedo dar fe), no os mováis de la butaca; merecerá la pena.


Vigilad el cielo.



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domingo, 12 de marzo de 2017

Batman (1966)



Batman
(Batman. The movie)
(1966)
Director: Leslie H. Martinson
Guión   : Lorenzo Semple Jr.

Adam West.
Burt Ward.
Lee Meriwether.
César Romero.
Burgess Meredith.
Frank Gorshin.



La ciudad de Gotham sufre por el acoso de cuatro súpercriminales. Batman y Robin acudirán al rescate…


Hubo un tiempo en el que Batman era divertido. Y colorido. Y dinámico. Y, si me apuráis, hasta optimista. Decir esto hoy día puede rozar la blasfemia, ya que la visión del personaje es lo contrario: amargado, chiflado, obsesivo y, en definitiva, carne de psiquiátrico; un tipo que no termina de asumir una desgracia personal y que se cree en el derecho de vengarse de un modo estrambótico y siniestro a la vez. Sí, amigos, sí, en un pasado, no sé si remoto, podías asociar a Batman a un tipo de diversión simple, efectiva y alegre... y esta peli es una buena prueba de ello.

Pues bien, vamos a ello...


Delirante.



Esta es la única palabra que se me ocurre para referirme a cualquier cosa relacionada con el Batman interpretado por Adam West, ya sea hablando de la serie o, como en este caso, la película. Puro delirio, sí pero, también, pura diversión. Atentos al aviso con el que da comienzo la cinta. Después, durante todos los créditos, vemos a un tío corriendo que no sé quién se supone que es:

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No era broma: el tipo corriendo.


Este es el primer largometraje del personaje después del rotundo éxito que tuvo la primera temporada de la serie. El cruzado de la capa y su joven ayudante Robin (Burt Ward) se enfrentan no a uno, sino a cuatro super-villanos: el Pingüino (Burguess Meredith), el Arlequín (César Romero), Acertijos (Frank Gorshin) y la Mujer Gata (Lee Meriwether), todos ellos unos frikis del mal, a cual más extraño y, desde luego, retorcido, como debe ser. Y divertidos, muy importante este detalle.


Imagen relacionadaA lo largo de un poco más de hora y media, veremos a los dos héroes enfrentarse a TODA clase de peligros para hacer que el bien prevalezca. Y cuando escribo la palabra en mayúsculas es porque, efectivamente, no hay nada contra lo que el dúo dinámico no pueda enfrentarse: desde tiburones asesinos (¡Menuda sardina!, todo una escena clásica en esta peli que, seguro, jamás olvidarás), pasando por bombas que tardan lo suyo en explotar, mujeres fatales, secuestros, paraguas voladores gigantescos y un largo etcétera. Pero hablamos de Batman, que tiene bat-de todo: batspray contra tiburones, batcóptero, batescalera, bat-spray para barracudas o mantas raya, batbalas súpercegadoras... Un buen bat-arsenal, vamos. Y lo usan. ¡Ya lo creo que lo usan! Porque aquí, no lo olvides, el cruzado de la capa y su prodigioso pupilo quieren que lo pases bat-estupendamente y, créeme, no se escatiman bat-recursos. Todo, por supuesto, para evitar que el grupo de villanos se apodere del mundo. ¿Para qué? La verdad es que no lo dicen ni una sola vez a lo largo del metraje pero, la verdad, tampoco es que importe un comino.

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Pero lo importante es cómo se desarrolla la trama y, sobre todo, cómo los héroes se las ingenian (y cómo) para enfrentarse a lo que se enfrentan. Como ya dieron fe en la serie, 

todo lo que ocurre en Gotham es un puro despiporre que los personajes afrontan de un modo tan brutalmente serio que la primera impresión que uno tiene es no saber si te están tomando el pelo y partirte el pecho de la risa o, en efecto, la cosa es grave. ¿Qué se puede pensar al ver a Adam West enfundado en sus mallas apoyando los dedos índice sobre los hombros para meditar, a Robin dando golpecitos sobre la palma de su mano mientras suelta exclamaciones alucinantes o al grupo de policías que ve el bat-cóptero y se quitan las gorras para llevarlas al corazón y saludar? Y esto son solo meros ejemplos. La peli está plagada de situaciones así que hay que ver y sufrir en las propias carnes como espectador.


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Hay días en los que uno no sabe cómo deshacerse
de una bomba.
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¿Es mi imaginación o el muñeco del tiburón está sujeto a la escalera?

Pero si hay algo que caracterice a la película y a la serie, eso que hace que cuando las ves se ten queden en tu memoria atornilladas con bat-fuerza, es la enorme (¡y alucinante!) capacidad de deducción que tienen los héroes, ya que son capaces de encontrar una pista en una leve sílaba. Ejemplos que no puedo evitar reproducir (por favor, leedlos en voz alta y muy serios. Sí, son spoilers pero es que no puedo evitar compartirlos). Imaginad la situación, que es muy seria: después de que un tiburón mordiera la pierna de Batman, este y Robin se reúnen con el inspector Gordon y el jefe de policía para meditar. Y meditan. Atentos:


—Menudo pescadito el que me cogió la pierna en la bat-escalera. (Batman. Lo dice como el que se rasca la nariz, esto es, como algo normal que ocurre todos los días)


—¡Donde hay un pescado puede haber un pingüino! (Gordon. Fijaos en la asociación de ideas: pescado-pingüino)


—¡Espera! ¡Ocurrió en el mar! ¡Mar! “M”, de Mujer Gata. (Robin. Y la cara de "tengo un pálpito" no tiene precio. La de los demás, en plan "qué portento de chaval" también es algo a destacar)


—Y ese tiburón explosivo fue una broma pesada. (Batman)



—¡El arlequín! (Gordon)

—Todo esto es como un acertijo! (cara de asombro) ¡El acertijos! (O’hará) 


¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Repito: todo esto del modo más serio que os podáis imaginar. ¿Alguien podría haber llegado a esas conclusiones salvo ellos? NO.

A ver este otro. Esto es un mero ejemplo de la capacidad deductiva de dos personas que se disfrazan para combatir el mal.


—¿Qué hace un pavo cuando vuela boca abajo? (Admítelo: esto te lo has preguntado alguna vez, lo mismo que todos los mortales. Cuando lo pregunta Batman, el mundo se detiene.)

—Engulle con avidez. (Robin, mientras se golpea una mano. En este momento, es cuando te dan ganas de golpearte la cabeza contra la pared. Sí, algún guionista escribió esto de manera consciente, algún productor lo aprobó y un director lo rodó)

—¿Qué pesa dieciséis onzas, se posa en un árbol y es muy peligroso?

—Un gorrión con una metralleta (Robin de nuevo. Este tío es la bat-leche. Reconócelo: ni Einstein, ni Stephen Hawing ni Sheldon Cooper juntos hubieran llegado a esta bar-deducción. Ni nadie cuerdo tampoco pero él lo dice con cara de "lo tengo, no hay otra explicación y soy guay")

—¿Qué criatura engulliría con avidez a un pájaro en un árbol?

—¡Un gato! (Todos, para referirse a la Mujer Gata)


Uno más. Este es de terapia:


—¿Qué es lo que tiene la piel amarilla y escribe? (Batman. Serio, como debe ser. Aquí todo es serio)

—Un plátano-bolígrafo (Robin. Sin comentarios.) 

—¿A qué personas asocias con un determinado color? (Batman, emocionado ante el despliegue de creatividad de su joven pupilo. No en vano en una escena, Gordon se refiere a Robin como “Pequeño prodigio”) 

—Los rusos (Sí, Robin. Otra vez) 

—¿Qué crees que esto significa? 

—¡Algún ruso va a resbalar con una piel de plátano y se va a romper el cuello! (Robin. Sherlock Holmes, a su lado, un bat-tonto de baba)

Si a semejante despliegue literario e imaginativo (reconozcámoslo: hay que echarle imaginación y valor para escribir esto y que un actor lo lea interpretándolo) le añadimos unas situaciones que rozan la paranoia, la cosa puede ser de psiquiatra. Los malos tienen unos armarios identificativos (bromas, comida de gato, acertijos, comida de pingüino... que son privados de cada uno) Un comodoro al que se le engaña con un dibujo y un tío oculto tocando un silbato. Una mujer gato que ronronea mientras mira por un periscopio o un marinero que al recibir una bofetada se le despega la barba... Todo es un deliro brutal, sesentero y, desde mi punto de vista, divertidísimo que, si te tomas en serio, corres el peligro de acabar lobotomizado.


¿Cutradas procedente de la serie? ¡A patadas! Sí, a César Romero se le nota el bigote debajo del
maquillaje. La batcuerda para escalar edificios sale ya que es una marca de fábrica. El submarino de los malos es de juguete y Burguess Meredith dice “¡Cuak!” cada vez que termina una frase. Pero esto es Batman y para seriedad, amargura y rollo gótico ya están las versiones más recientes del personaje. Y es que eso es otra característica de la película: aquí hay colorido, música alegre, bat-gadgets, valores morales y mucha, mucha aventura. Y si los héroes están en peligro, no hay que buscarle tres pies al gato (¡o mujer gata!): unos delfines se cruzan en su camino y chocan con unos torpedos mortales. Eso sí, todo al son de esas notas estridentes cuando los ¡PAW! ¡BOOUM! ¡CRAAAAK! atraviesan la pantalla.


Los actores lo clavan y, si decir esto me hace un friki del tamaño de la Estrella de la Muerte, lo soy. Adam West es el perfecto Bruce Wayne, serio, centrado, razonable y ligón. Burt Ward es, para este servidor, el mejor Robin que ha dado la pantalla, pequeña o grande, y el tipo lo clava con respecto al cómic, amén de que su aspecto es una fotocopia del Robin impreso. Burgess Meredith es un magnífico Pingüino, lo mismo que Frank Gorshin lo borda como Acertijos (y al que Jim Carrey copió de manera descarada). Lee Meriwether destila encanto y sexualidad felina. Y, siempre lo he dicho, César Romero ha sido y será para mí la mejor interpretación del Joker. La suya y la de Jack Nicholson, claro.

Y aquí toca una pequeña reflexión, una pregunta que siempre me ronda por la cabeza cada vez que veo la peli o reviso algún capítulo de la serie: ¿cómo es posible que nadie responsable del estudio tuviera un mínimo de sentido común para mandar a Adam West a un gimnasio? No digo que marcase bat-abdominales, pero un poquito de forma no viene mal a nadie, ya seas un man del montón o todo un bat-man. Quizás no era lo habitual en la época (a George Reeves le hicieron llevar una especie de faja debajo del traje de Superman); puede que lo hicieran a propósito. Quién sabe...

Por cierto, atentos al excelente doblaje que vamos a escuchar en esta película. Un dato curioso: Constantino Romero dobla a Batman, Salvador Vidal a Robin, María Luisa Solá a La Mujer Gata, Míguel Angel Valdivieso al Acertijos, Luis Posada a El Pingüino, José Luis Sansalvador y Joaquín Díaz a O’hara. Todos ellos, menos el último, participaron en el doblaje de los episodios cuatro al seis de La guerra de las galaxias (Darth Vader, Luke, Leia, C3-PO, Obi-Wan, y gobernador Tarkin) Joaquín Díaz hizo de conde Dooku en los episodios dos y tres.

¿Queréis pasar un buen rato? ¿Os apetece marcaros unas buenas risas que desemboquen en carcajadas? Ved esta película. Os puedo asegurar que, guste o no, no la olvidaréis jamás. Yo, al menos no creo que lo haga. Eso sí, me lo paso pipa cada vez que la veo porque, no hay que olvidarlo, hubo un tiempo en el que Batman era divertido. Y colorido. Y dinámico.



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Lo dije: aquí todo tiene cartelitos.



Y, como siempre digo, hay cosas que escritas impactan; vistas te llegan a lo más hondo. Por eso, os dejo los vídeos de los diálogos anteriores. Fijaos en la seriedad de los actores: bat-tremendo.










           

Un par de curiosidades:



-Lee Meriwether no salía en la serie como Mujer Gata, sino Julie Newmar. Con todo, ambas son consideradas por muchos las mejores Mujer Gata hasta la fecha, por interpretación y por físico, convirtiéndose en una especie de mitos eróticos entre los fans de la serie. Y es que el que esté libre de brindar arrumacos y unas buenas caricias, que tire la primera bat-piedra. 


-Aunque parezca imposible, la dictadura franquista censuró la película y no la pudimos disfrutar hasta 1979. Según cuentan muchos, fue debido a que el embajador español es parodiado como miembro de las Naciones Unidas (pero... ¿qué no es una parodia en esta película?) En fin, ver para creer... 


-Sabido es que Adam West (confirmado por Burt Ward y él mismo) no sólo era un Batman metido hasta las orejas (puntiagudas) en su papel, sino que, además, era una máquina sexual, cosa que le contagió al joven Ward. De hecho, entre los dos, se lo pasaron pero que muy bien con las bellezas que pasaban por la serie o con el personal femenino del estudio. Tanto es así que Ward escribiría años después un libro sólo para contar las anécdotas sexuales durante el rodaje, admitiendo que las señoritas comenzaban a desfilar desde casi primera hora de la mañana y, entre toma y toma (o incluso durante el rodaje), la bat-libido estaba pero que muy alta. De hecho, el actor se ganó a pulso eso de “El joven maravilla” 


-Joel Schumacher intentó dar a sus Batman Forever y Batman y Robin cierto toque de la serie de los sesenta y de esta película, con encuadres propios de las viñetas pero, lo que en la serie original hizo gracia, en las de Schumacher provocó iras. 


-El batmóvil se ha convertido en todo un icono. 

- Si uno se pone en plan crítico, hay que admitir que esta es de las pocas películas (si no la única) en la que, al final, los héroes, que se supone deben salvar el mundo, meten la pata hasta el fondo. Por eso se van a hurtadillas. 

Resultado de imagen de batman año uno comic-El dibujante David Mazzucchelli, autor de Batman, año Uno opina que “la serie de Adam West era una adaptación fiel de un cómic hecha realidad. Coged cualquier cómic de Batman de los años sesenta y leedlo en voz alta. Entenderás lo que quiero decir” Y este humilde servidor le da la razón: si un hombre se pusiera mallas (cachas o no), se aproximaría mucho a Adam West. 


-Si alguien sabe qué significa el tío corriendo de los títulos de crédito iniciales, que lo diga. 



¡Bat-saludos y... vigilad el cielo! (¡¡¡CuuuUUuuuuuaaAAAAaaAAAAkkk!!!)









sábado, 25 de febrero de 2017

El hombre que cambió su mente.



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El hombre que cambió su mente.
(The man who changed his mind)
1936
Director: Robert Stevenson.
Guión: John L. Balderston, Sidney Gilliat, L. Du Garde Peach

Boris Karloff.
Anna Lee.
Frank Cellier.
John Loder.


Un científico ha descubierto cómo intercambiar cerebros, pero sus colegas no le tomarán en serio...



¡Saludos!


Hoy os traigo una de esas peliculitas que, lo admito, me encantan y que, como siempre digo, ya no se hacen. El hombre que cambió su mente es un fiel reflejo del cine de terror/fantasía de la época y que, además cuenta con una estrella que no necesita presentación en un papel que le viene como anillo al dedo: Boris Karloff.


¿Listos? Muy bien, ahí voy.


Resultado de imagen de the man who changed his mindPara empezar, lo que más me ha gustado es la historia, por supuesto. No puede ser más sencilla y, a su modo, ingenua pero, desde luego, es lo que te podías encontrar en una peli de Karloff. Resulta que un científico, que tiene todas las papeletas para ser el chiflado de turno (no hay más que mirarle a la cara) ha encontrado un modo para hacer algo alucinante: intercambiar los cerebros de las personas. Y, todo esto, ¿para qué? Ahí viene otra de las perogrulladas de la peli y que, en su contexto, queda tan natural: si eres mayor o estás enfermo, tu mente se pone en un cuerpo sano o joven y santas pascuas. Increíble, ¿verdad?  Pues, a pesar de lo alucinante del argumento, ahí va otra de las cosas que me encantan de estas pelis: te presentan la premisa del modo más natural del mundo, como si dicha idea fuera lo mismo que beber cuando se tiene sed. Y, además, como mandan los cánones de la época, no se da ni un detalle, ni una explicación ni dato científico que valga. ¡Y ni falta que hace! Aquí ves a un científico con ojos de loco en bata en un laboratorio en una mansión alejada de la civilización y que todos evitan como la peste y muchas lucecitas, aparatos y sonidos tipo ziummm, ziummm y te lo crees. A pies juntillas. Y es que, como siempre digo, este es el gran encanto de estas cintas que, por desgracia, tendemos a olvidar: lo inocente e ingenuas que eran. Hoy cualquier cinta fantástica te satura a base de datos científicos para darle un realismo que nadie ha pedido (ahí están Jurassic Park, Al filo del mañana y muchas otras) En esta que os traigo hoy no se da explicación de nada... ni falta que hace. Te crees que un tío puede cambiar los cerebros y punto pelota.


Otra cosa que me parece muy acertada (soy muy pesado, pero es propio de la época) es lo directa que la peli va al grano. Primero conocemos a la prota, Clare y, desde ya, sabemos que va a dejar su puesto de trabajo actual para irse con cierto doctor con fama de chiflado, que su novio es un petardo de tío, cansino y tostón, y que el doctor Laurience es, como poco, tétrico. Y, todo esto, en apenas seis o siete minutos. Eso hace que la hora y poco que dura esté bien condensada, se deje de florituras y tonterías y vaya al grano manteniendo la atención del espectador de principio a fin. Porque, y aquí va otro punto a favor, sabes perfectamente cuál va a ser el desenlace pero, a mí por lo menos, me ha dado igual y la he devorado hasta las migajas.



Resultado de imagen de the man who changed his mindLos personajes no pueden ser más arquetípicos y, como tales, cumplen. Clare es la cara bonita de la peli pero, a su modo, la heroína de turno. Laurience es el perfecto científico chiflado con ganas de venganza que ha descubierto un secreto que nadie comprende y, por ello, decide volverse malo y siga el lema de "que le den por ...ulo a todo" Dick, el típico enamorado guaperas que está porque tiene que estar y que, repito, me atraganta. Me ha gustado mucho el personaje de Lord Haslewood por el juego que da y el cambio al que se somete a lo largo de la trama.





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Lo actores me parecen muy correctos pero, como puedes imaginar, aquí hay uno que resalta y en torno al que gira toda la peli: Boris Karloff. Aún así, Ann Lee como Clare está muy convincente y, cosa rara para aquellos años, es un personaje femenino pero muy valiente y arrojado hasta el punto en que no duda en enfrentarse al malo. Frank Cellier como lord Haslewood hace una interpretación bastante potente porque, con un mismo personaje, desarrolla dos personalidades. Y, si quieres saber qué significa esto, ves la peli y listos. John Loder como Dick me parece el más simple porque su personaje me cae mal.


Resultado de imagen de the man who changed his mindY, por supuesto, el mejor, la estrella, para el final. Decir que Boris Karloff lo borda es quedarse corto. El papel, sin duda, es perfecto para él. El tipo se mueve como pez en el agua y ofrece el científico chiflado, loco y rencoroso que todos conocemos y hemos visto alguna vez. Eso sí, hay que admitir que el colega tiene algo de razón; a fin de cuentas, si toda la comunidad científica se burla de ti, como poco, te mosqueas. Karloff representa a la perfección ese sentimiento, mostrándose muy natural y afable al principio para, después, convertirse en un majadero integral. Cosa curiosa, este papel me ha recordado un poquito a lo que hace en El rayo invisible. Y es que, antes, los científicos locos, estaban todos cortados por el mismo patrón, pobrecillos. Con todo, Karloff en su estado más puro y, sin duda, reclamo de la cinta. Sin él, claro está, no hubiera sido lo mismo.


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En cuanto a las cosas que no me hacen mucha gracia, creo que voy a decir dos. La primera, lo predecible que es la peli. Ya lo dije antes pero no entiendo que, por lo menos alguna vez, ganen los malos. ¡Siempre acaban mal las criaturitas! Por otro lado, lo que me ha gustado menos, es el personaje de Dick. El tipo, sobre todo al principio, resulta pesado, cargante, ridículo y hortera con ganas, preguntando de manera constante a Clare que si se quiere casar con ella y vigilándola y siguiéndola a todos lados. Esta, desde luego, es mi humilde opinión.



Esto ha sido todo. A mí, como podéis deducir, me ha gustado y considero que es una peliculita que, desde luego, entretiene de principio a fin. Desde el comienzo sabes cómo va a acabar pero no por ello deja de ser divertida y entretenida como ella sola. Es, como siempre digo, un tipo de cine con una gracia que las pelis de hoy no tienen. Y, además, sale Boris Karloff. Con eso os digo todo.


Vigilad el cielo.



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