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lunes, 21 de agosto de 2017

House, una casa alucinante



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House, una casa alucinante 
(House)
(1986)
Director: Steve Miner.
Guión : Fred Dekker, Ethan Wiley.

William Katt.
George Wendt.
Richard Moll.
Kay Lenz.
Mary Stavin.

Un escritor regresa a la casa de su niñez ya que su tía se ha suicidado. Pero la casa está hechizada y le preparará muchas y desagradables sorpresas…



Muchas veces, con las películas ocurre lo mismo que con las personas: a algunas, el paso de los años les sienta bien, incluso muy bien y, cuando llegan a cierta edad, están mejor que de joven. A otras, en cambio, la edad suele hacer unos estragos impresionantes que hacen que te plantees si esa persona es la misma que la que pervivía en tu recuerdo. Pues bien, hay algunas películas que, con los años, ganan y ganan (aquí habría que decir la frase típica de “como el buen vino”) Otras en, cambio, pierden y pierden (o, siguiendo en plan culinario, “se avinagran”)

House, una casa alucinante, me ha dado la impresión de que se ha estancado en el segundo grupo. Recuerdo que, siendo yo un tierno padawan, en la época en la que el VHS parecía tener claro que nunca abandonaría su trono y tenías que hacer colas o largas esperas en el vídeo club para alquilar una peli, la que hoy nos toca era de las buscadas y deseadas, esa que, una vez alquilada, te la llevabas a casa como si fuera un tesoro. Y, cosas curiosa, cuando la vi me alucinó (palabra que viene que ni pintada al caso) y me horrorizó a partes iguales. De hecho, recuerdo que el patio del cole incluso hablábamos de lo terrorífica que era.

Pero, el tiempo pasa, uno crece y comienza a ver las cosas con otros ojos. Pues bien, Veamos…

Resultado de imagen de house 1986La película tiene, para mí, dos cosas a favor muy destacadas. En primer lugar, parte de una premisa más que interesante, es decir, la utilización del recurso de la casa maldita y todo lo que ellos conlleva (monstruos, escenas de tensión etc…) Por otro, el incluir alguna que otra escena interesante que te recuerde un poco a los sustos a la antigua usanza. De hecho, aquí debo mencionar de manera especial la primera escena en la que el pobre chico de la tienda se encuentra con la no menos pobre anciana ahorcada. Uno sabe que el chaval va a encontrarse algo desagradable pero, aún así, me parece que esa impresión inicial está muy bien llevada.

Resultado de imagen de house 1986A parte de esto, me ha gustado el hecho de que el personaje principal, Roger (William Katt), es presentado de manera inmediata sin andarse con muchos preámbulos. Así, sabemos que es sobrino de la señora ahorcada, escritor de éxito, divorciado y padre de un niño desaparecido. Si a ello le añadimos algún toquecito en plan diálogo que nos dice que la anciana creía que la casa estaba hechizada o que Roger tiene un extraño recuerdo de jugar en el jardín a la vez que una mano podrida surge del suelo, el planteamiento está servido.

Resultado de imagen de house 1986Otra cosa a destacar, desde cierto punto de vista (luego volveré a esto) es la inclusión de monstruos feos y repulsivos que, casi de seguro, en la época provocaron en más de uno el típico sentimiento de horror y asco. Así, tenemos esa cosa que empieza siendo Sandy pero que luego, claro está, no lo es. También destaco lo que sea que sale del armario (definirlo es muy difícil. Si veis la peli sabréis a qué me refiero), el pez gigante que se mueve o cómo no, el soldado podrido, Ben (Richard Moll) que, a pesar de los años, quiere seguir haciendo la vida imposible a Roger. Y aquí debo hacer mención a un detalle que siempre se nombra cuando se habla de este último. Y es que, si lo veis, decidme si no os recuerda al Eddie de Iron Maiden. Incluso en la época ya lo comentábamos. También, en este apartado de monstruos, hay que hacer mención a la aparición de la ahorcada o, cómo no, la escena final en la que Roger, a través de la ventana del baño, se adentra en ese mundo raro y va a por su hijo.


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Resultado de imagen de house 1986Ahora bien, si uno no ha visto la película y ve la portada, se puede pensar que esto es una peli de las serias que, tras verla, se te va a quedar en el recuerdo por desagradable. Bueno, posiblemente, en el recuerdo, se te quede, aunque la razón ya es variable. Si hay una cosa por la que destaca esta cinta, es su humor. Y es que, desde esa escena en la que vemos a Roger firmar autógrafos y comprobamos lo raros que son sus fans, ya advierte uno que puede haber humor de ese absurdo que no tiene por qué generar en carcajada, pero sí puede resultar extraño o surrealista. Por eso, la película está salpicada de momentos de esta clase. Ahí tenemos la parafernalia que se monta el amigo Roger para, vestido de militar y un arsenal de cámaras, abrir la puerta del armario del bicho raro, los momentos del vecino (Wendt) o, quizás el que más curioso me ha parecido, la que se monta con ese monstruo con rasgos de mujer, la mano de esta en la espalda del niño o la boca del perro y cómo, al fin, lo entierra en un montón de mini tumbas a lo largo de todo el jardín. Aquí uno puede preguntarse cómo la mano llegó a la espalda del niño pero, bueno, para qué ahondar más en el problema… Ah, y atención a la cancioncita cuando dicho monstruo es enterrado. Parece que no pega ni con cola, a no ser que se persiga alargar ese espíritu de cachondeo raro. Y esta característica es la que me parece más delicada a la hora de hablar de esta cinta. Y es que todo el mundo sabe que, del miedo a la risa hay un pasito muy, pero que muy cortito, que pasa por el ridículo. Las situaciones de humor en una película de terror me parecen muy delicadas ya que la peli puede pasar de seria, a cosa curiosa o a estupidez total en cuestión de segundos. Si el asunto se lleva bien (ahí tenemos la saga de Posesión Infernal) no hay problema; de lo contrario, creo que puede irse un poco de las manos. Y me da que eso es lo que ha ocurrido, al menos en parte, en esta House. Las situaciones humorísticas me parecen un poco demasiadas y, algunas, cogidas por los pelos, bien en los momentos como tales (cuando el vecino le ve saltar de la casa en plan soldado) o a través de los diálogos (“¡Maldita sea, vuelvo de la tumba y me quedo sin munición!” – Ben en plan zombi)

Los efectos, como uno puede imaginar, resultan muy artesanales, si bien de la época en la que se filmó la peli. Aquí el disfraz se nota a la legua y que los monstruos más feos (de nuevo, el del armario) están controlados por manos humanas está más que claro. Con todo, la cosa tiene su gracia. De haber sido filmada hoy, todo sería ordenador y CGI. Con todo, no lo digo como un fallo, ni mucho menos, sino como un sello distintivo de toda la peli y de la época en la que se rodó. Aún así, destaco el disfraz de Ben siendo un zombi salido de Vietnam con ese toque al ya mencionado Eddie de Iron Maiden. Reconozco que este me sigue gustando bastante.


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A ver, ¿qué es esto?

Otro detalle que me ha parecido curioso es que, en conjunto, me da que hay cosas que necesitan explicación. A ver, en una peli de corte fantástico de terror pedir eso puede resultar absurdo pero lo cierto es que hay cosas que, al menos a mí, me faltan: ¿a dónde viaja Roger cuando baja por el cristal del armario del baño? ¿Vuelve a Vietnam? ¿Y por qué salen por la piscina? ¿Por qué la casa está maldita y cómo Ben se aprovecha de ello? A fin de cuentas, se supone que la dichosa casa ya estaba maldita hacía años (me remito a la escena inicial de la mano surgiendo del suelo) ¿Vence a Ben cuando se da cuenta de que este no le ha cortado la mano? ¿Es que está todo en su imaginación? La granada que le mete hasta las entrañas parece muy real…Y otra cosa (detalle al final de la peli): ¿¿la casa está en un acantilado?? ¡Si parecía un barrio muy de ciudad!

Resultado de imagen de house 1986 william kattLos actores me parece que cumplen. Cómo no, el peso de todo lo lleva William Katt (Sí, el Gran Héroe Americano, aquel tipo inútil vestido de rojo que no sabía volar), que me parece que le falta un poquito de expresión, pero bueno… George Wendt (¡Noooooooorrrmmm! en Cheers) es el encargado de poner cierto humor en plan vecino alucinado. Richard Moll (Bull en Juzgado de guardia) aporta toque militar y zombi a partes iguales y, al ser un tipo de altura, le queda muy bien el traje de Eddie, digo de zombi.

Resultado de imagen de house 1986 Richard moll
Antes...

Resultado de imagen de house 1986 Richard moll
Después...

En resumidas cuentas, una película que ha quedado como una especie de clásico de culto de los ochenta pero que, para mí, no ha envejecido muy bien. Como curiosidad, si quieres rememorar los tiempos del terror ochentero, es una opción muy viable pero, quizás, te ocurra lo que a mí: no la veía desde la época y, ahora, me ha dado la impresión de que se podría haber hecho mucho mejor y sacado mejor partido. Con todo, como siempre digo, para gustos, los colores.

Y ya que en el título en español pusieron la coletilla de “Una casa alucinante”, lo que me parece alucinante no es que haya monstruos de toda clase por la casita, sino el hecho de que el amigo Roger vea que esa vecina se baña en su piscina como si tal cosa, le tire los tejos a base de bien y él prefiera enterrar a un monstruo. Ays, cosas de los ochenta.

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Sí. El tipo prefiere enterrar monstruos. Alucinante...


Vigilad el cielo.



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